jueves, 1 de agosto de 2013

Carta a Don Juan

Estimado Don Juan,
le escribo desde mi soledad,
desde mi castidad,
desde mi chimenea apagada.
Usted es admirable,
siempre tan bien acompañado,
tan bien plantado,
tan apetecible para ellas...
Yo en cambio usted lo sabe,
desde que la vida me plantó,
y cambió mi amor por nada,
mi compañera es un vacío.
Pero no le escribo,
para atormentarlo con un tango,
del que ya solo recuerdo el estribillo,
sino todo lo contrario;
para compartir mi alegría,
mi júbilo cotidiano y permanente.
Es que a fuerza de esperar,
que el amor regrese,
a fuerza de amar la nada,
fue que la descubrí a ella.
Usted dirá por fin!
pero para ser franco,
no es de carne y hueso.
Pero tiene esa magia de las hadas,
es una ninfa en mi cama,
no se bien como es,
y ya tengo cubierta las paredes,
de fotos de mujeres de revistas,
que creo que se asemejan a ella;
es una ondina traviesa,
que juega a ser todas ellas,
así que me siento como usted,
un verdadero Don Juan,
me siento estupendo,
me siento maravillosamente bien,
ahora puedo amar a todas,
sin ser infiel a ninguna,
siempre es ella y solo ella;
ahora soy dueño de sus curvas,
en mi cama todas las noches,
ahora por fin tengo quien me susurre,
que tan solo basta con hacerlo,
y seguirá a mi lado por siempre.
Si lo es cierto que el amor es una enfermedad,
y el matrimonio es la cura,
pues estoy loco sin remedio,
porque aunque los dos ya somos uno,
una misma carne que dijera un cura,
yo sigo soltero y así seguiré.
Soy pobre y me basta una cerveza,
para convidarle a todas,
todas beben de mi copa,
y todas terminan en mi cama.
El tiempo no pasa para ellas,
todas son unas sílfides,
y no les importa como me veo.
Realmente vivo con ella,
una relación que no es de este mundo.
No se si estoy en el cielo,
flotando en una nube,
pero se siente tan extraordinario,
tan real e intangible,
tan lujurioso pero sin dejar la virtud,
tan indescriptiblemente mágico,
que no hay palabras para explicarlo.
Creo estimado amigo que me he convertido,
en Un Don Juan Solitario.